En diciembre de 1941, cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, los inmigrantes italianos que no se habían naturalizado quedaron clasificados como «enemy aliens», enemigos extranjeros. Eran más de 600.000 personas, muchas de ellas con décadas en el país y con hijos que vestían el uniforme estadounidense.
Tuvieron que registrarse en el correo, dejar sus huellas digitales, sacarse fotos y llevar siempre una tarjeta de identificación. Debían entregar cámaras y radios de onda corta, y no podían acercarse a puertos, astilleros, centrales eléctricas ni fábricas de defensa. En la costa oeste se sumaron decenas de zonas prohibidas, y muchas familias tuvieron que mudarse.
Para junio de 1942 el FBI había detenido a 1.521 italianos. Unos 250 pasaron hasta dos años en campos militares de Montana, Oklahoma, Tennessee y Texas; la mayoría fue liberada después de la rendición de Italia, en septiembre de 1943. En octubre de 1942, con la aprobación del presidente Roosevelt, se levantó el estigma de «enemigos» para los italianos.
Durante décadas fue una historia poco contada. En 2000, el Congreso aprobó una ley que reconoció las violaciones a las libertades civiles de los italoamericanos durante la guerra, y en 2010 la Legislatura de California pidió disculpas oficialmente.
Fuentes: Internment of Italian Americans — Military History Wiki